miércoles, 20 de noviembre de 2019

Quebrantando la Maldición de la Parentela



Verdad Central
Hay una influencia hereditaria que afecta nuestras vidas y es la maldición de la parentela. Bíblicamente, lo que hicieron nuestros padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos tiene mucho poder sobre nuestras vidas; por lo tanto, cuando nosotros aceptamos a Cristo, necesitamos renunciar a todo lo negativo que se esté manifestando en nuestras vidas, porque podría ser una herencia maldita de parte de nuestros abuelos.

Texto Bíblico
"Entonces Jehová dijo a Abram: "Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.'' Génesis 12:1

Introducción
Ahora bien, la poderosa influencia de las costumbres familiares crearon en su vida formas, usos y costumbres, que se impusieron.
Estas lo llevan a hacer cosas que no sabe siquiera por qué, y hacen que le sucedan cosas que nunca anheló.
Por ejemplo, en la India muchos adoran la vaca, sólo porque su padre adora a la vaca y no piensan que mejor es adorar al Dios que hizo a la vaca. Nosotros tenemos que estar dispuestos a confrontar toda costumbre que sea contraria a la Palabra de Dios, porque todas estas costumbres son un epicentro de maldición.

La maldición de la parentela trae como consecuencia, herencia de pobreza, divorcio, pérdidas económicas, enfermedades, familias conflictivas, el descuido, el dolor y la enfermedad. Es Quebrantando la Maldición de la Parentela

Es necesario que toda nueva vida en Cristo, renuncie a la maldición de sus 36 abuelos, porque si no lo hace, se le pueden manifestar cualquier clase de maldición, en la que vivieron sus abuelos en los tiempos antiguos.

Textos de Meditación Profunda
Esta escritura revela que cuando caminas de acuerdo con la Palabra de Dios y vives con ella, puedes pedir a Dios lo que quieras, y Dios te lo dará.

1. "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis, y os será hecho." Juan 15:7

Dios quiere que tú pidas, para que vivas el gozo de que Dios es
tu padre y te responde.

2. "Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo." Juan 16:24

Cuando usted está sometido a la voluntad de Dios es decir viviendo su Palabra, puede pedir porque el oído de Dios está pendiente a sus oraciones.

3. "Y ésta es la confianza que tenemos delante de él: que si pedimos algo conforme a su voluntad, él nos oye." 1 Jn 5:14

Esta es una escritura muy preciosa porque revela el éxito, la firmeza y la prosperidad.
4. "El justo florecerá como la palmera; crecerá alto como el cedro en el Líbano." Salmo 92:12

Dios es el poder de tu liberación, estando con él, tu vida está llena de firmeza, fuerza y poder.

5. "Jehová es mi roca, mi fortaleza y mi libertador. Mi Dios es mi peña; en él me refugiaré. El es mi escudo, el poder de mi liberación y mi baluarte." Salmo 18:2

Cuando haces a Jesucristo el Señor de tu vida, el Espíritu Santo vive en ti y te da fuerza, poder y libertad.

6. "El Espíritu del Señor Jehová está sobre mí, porque me ha ungido Jehová." Isaías 61:1

Este versículo revela la confianza como el rey David se le acercaba a Dios, David le hablaba como a su mejor amigo,

hágalo usted también.

7. "¡Tú eres mi socorro, mi liberador, Señor, no tardes más! Oh Dios, ven a salvarme." Salmo 70:5

Los Pactos de los Abuelos
Una línea de maldición a la que tenemos que renunciar, es todo compromiso que nuestros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos hicieron en tiempos antiguos. Esto significa que si un abuelo, por desconocimiento a la Palabra de Dios, fue a un brujo o invocador de espíritus y pidió algo, esa potestad, en ese momento tomó dominio de esa familia desde allí en adelante, aunque usted todavía no había nacido. Por lo tanto, tiene que renunciar en el nombre de Jesucristo a todo pacto oscuro de los antiguos.

Si sus abuelos fueron alcohólicos; tiene que renunciarlo.
Si fueron fornicarios; tiene que renunciarlo.
Si sufrieron muertes perversas; tiene que renunciarlo.
Si no tuvieron matrimonios estables, sino que

vivieron en fornicación y adulterio; tiene que renunciarlo.

Usted tiene que renunciar a todo lo que sea maldición de los antiguos. Ahora, cuando los antiguos han sido firmes adoradores a Dios, como lo fueron Abraham, Isaac y Jacob, todo cambia; por eso la bendición del pueblo judío es que en
esa tierra nació Jesucristo, y por lo tanto ellos son un pueblo escogido por Dios y bendecido para siempre. Todo eso por la adoración correcta de sus fundadores.

Todos los sacrificios y pactos de nuestros antepasados afectan nuestras vidas y las de nuestras familias. Nosotros sabemos que todo está vinculado a que nuestros antepasados hicieron compromisos espirituales sin la revelación de la

Palabra de Dios, es por eso que a usted le pueden ocurrir cosas que ni siquiera sabe por qué.

Las Maldiciones Familiares
Hay cosas que uno no quisiera realmente confrontar pero es lo mejor, para ser verdaderamente libres de las maldiciones. Por ejemplo, cuando en la familia han habido muchos divorcios, robos, muertes de cáncer y accidentes repentinos, nosotros tenemos que renunciar a esas herencias de maldición. Cuando
hemos visto la muerte repentina, la pérdida continua en lo económico, los continuos pleitos y enfermedades extrañas, es necesario renunciar a esas maldiciones.

Los 160 años de Maldición
Son 160 años de maldición antes de usted, compromisos espirituales que tenemos que examinar, y lo que no sea bueno renunciar. Algo sencillo como esto: Si no ha tenido éxito en el matrimonio o en las finanzas, en la salud y en la relación familiar, es decir, comunión con hijos e hijas, hay que examinarlo. Usted no está obligado a aceptar algo que es contrario a lo que Dios predestinó para su vida.

No podemos ser sentimentalistas con todo aquello que nos perjudica; tome autoridad espiritual y renuncie en el nombre de Jesucristo.

¿Cómo sabemos que existe algo que no es la voluntad de Dios para nuestras vidas?
Lo sabemos, porque nos roba la paz, elimina la felicidad y trae dolor y sufrimiento.

Conclusión
Hoy delante del Espíritu Santo, y por el poder de la bendita Palabra de Dios, nos acercamos con fe ante el Dios Todopoderoso para declarar nuestras acciones de fe y por nuestra total liberación, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Oración: Hoy, renunciamos a toda atadura y maldición, que vino en nuestros genes, de parte de nuestras familias y nos apegamos al poder de la sangre de Cristo, y declaramos nuestra total liberación por el poder de la Palabra y la bendita redención de mi vida por Jesucristo. Amén.

domingo, 17 de noviembre de 2019

"El poder de la honra al Padre"




"Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra”. Romanos 13.7
¿Qué es honra?
En griego, es el verbo “timao”, que significa tener una actitud de honra hacia alguien; tenerle una gran estima, considerarlo preciado, con gran valor.
La honra expresada con palabras y sin hechos, no es honra. La honra es una elección voluntaria que nace del corazón. Si es impuesta tampoco es honra (Isaías 29.13).
A través de toda la Escritura, existe mucha evidencia de que la honra no solamente es de labios, sino que debe ir acompañada de riquezas, oro, plata y bienes materiales.
En el Antiguo Testamento, Dios demanda su honra pidiendo los diezmos y las ofrendas (Malaquías 1.6). En el Nuevo Testamento, Pablo nos manda a honrar a los ministerios y a las viudas con dinero (1 Timoteo 5.3; 1 Timoteo 5.17).

¿A quiénes debemos mostrar la honra primordialmente?
1. A nuestro Padre celestial
El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? 7En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo…”. Malaquías 1.6
Algunos principios de la honra hacia nuestro Padre celestial son:
Todo lo que Dios está buscando es un pueblo apasionado por honrarlo.
La obediencia hecha con el deseo de agradar al Padre es de mayor calidad que la hecha por necesidad o para evitar las consecuencias del castigo de Dios.
Nuestra obediencia a Dios, en medio de crisis, extiende gran honor a Dios.
El buen hijo está dispuesto a pagar un alto precio por dar honra al Padre.
La falta de interés por los asuntos del Padre es deshonra.
Luchar y pagar el precio de llevar a cabo su propósito en nuestra vida, es una forma de honrar a Dios, nuestro Padre. El honor es la garantía que mantiene encendida la llama del amor en nuestra relación con el Padre celestial.
2. A nuestro padre espiritual
Un padre espiritual es uno que invierte su vida, dones, habilidades, dinero y recursos para sacar a un hijo del abandono y conducirlo al crecimiento espiritual; además, le da identidad, lo endosa y lo lleva a encontrar su propósito en Dios.
Es la persona que Dios usa como fuente para darnos los recursos necesarios para crecer.
Es aquel que, continuamente, nos enseña los caminos de Dios; es la persona que Dios usa para alimentarnos y dar vida continua a nuestro espíritu.
En la Biblia, este último se conoce como el alfolí.
Por eso, el diezmo personal de un pastor o ministro debe ser para su padre espiritual o cobertura. El diezmo siempre debe ser dado hacia una autoridad mayor (Hebreos 7.1, 2).
El aceite (la unción) fluye siempre de arriba hacia abajo.
Si el hijo no diezma directamente a su padre espiritual o cobertura, no hace la conexión en el espíritu para recibir la unción que hay sobre su padre.
La honra al padre que se expresa a través de los bienes naturales, es uno de los factores que produce que el hijo reciba la misma bendición y unción del padre (Salmos 133.1-3).
3. Nuestro padre natural o terrenal
Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa…”. Efesios 6.2
La honra a nuestro padre natural no depende de lo bueno o malo que haya sido; es un mandamiento de Dios, el cual trae maldición cuando lo desobedecemos, y al mismo tiempo, trae bendición cuando lo obedecemos.
La honra que se expresa a través del dinero, no depende de que nuestro padre natural o espiritual tiene o no muchos recursos, pues, de todas maneras, tenemos que honrarlos de esa manera.