miércoles, 20 de noviembre de 2019

Quebrantando la Maldición de la Parentela



Verdad Central
Hay una influencia hereditaria que afecta nuestras vidas y es la maldición de la parentela. Bíblicamente, lo que hicieron nuestros padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos tiene mucho poder sobre nuestras vidas; por lo tanto, cuando nosotros aceptamos a Cristo, necesitamos renunciar a todo lo negativo que se esté manifestando en nuestras vidas, porque podría ser una herencia maldita de parte de nuestros abuelos.

Texto Bíblico
"Entonces Jehová dijo a Abram: "Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.'' Génesis 12:1

Introducción
Ahora bien, la poderosa influencia de las costumbres familiares crearon en su vida formas, usos y costumbres, que se impusieron.
Estas lo llevan a hacer cosas que no sabe siquiera por qué, y hacen que le sucedan cosas que nunca anheló.
Por ejemplo, en la India muchos adoran la vaca, sólo porque su padre adora a la vaca y no piensan que mejor es adorar al Dios que hizo a la vaca. Nosotros tenemos que estar dispuestos a confrontar toda costumbre que sea contraria a la Palabra de Dios, porque todas estas costumbres son un epicentro de maldición.

La maldición de la parentela trae como consecuencia, herencia de pobreza, divorcio, pérdidas económicas, enfermedades, familias conflictivas, el descuido, el dolor y la enfermedad. Es Quebrantando la Maldición de la Parentela

Es necesario que toda nueva vida en Cristo, renuncie a la maldición de sus 36 abuelos, porque si no lo hace, se le pueden manifestar cualquier clase de maldición, en la que vivieron sus abuelos en los tiempos antiguos.

Textos de Meditación Profunda
Esta escritura revela que cuando caminas de acuerdo con la Palabra de Dios y vives con ella, puedes pedir a Dios lo que quieras, y Dios te lo dará.

1. "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis, y os será hecho." Juan 15:7

Dios quiere que tú pidas, para que vivas el gozo de que Dios es
tu padre y te responde.

2. "Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo." Juan 16:24

Cuando usted está sometido a la voluntad de Dios es decir viviendo su Palabra, puede pedir porque el oído de Dios está pendiente a sus oraciones.

3. "Y ésta es la confianza que tenemos delante de él: que si pedimos algo conforme a su voluntad, él nos oye." 1 Jn 5:14

Esta es una escritura muy preciosa porque revela el éxito, la firmeza y la prosperidad.
4. "El justo florecerá como la palmera; crecerá alto como el cedro en el Líbano." Salmo 92:12

Dios es el poder de tu liberación, estando con él, tu vida está llena de firmeza, fuerza y poder.

5. "Jehová es mi roca, mi fortaleza y mi libertador. Mi Dios es mi peña; en él me refugiaré. El es mi escudo, el poder de mi liberación y mi baluarte." Salmo 18:2

Cuando haces a Jesucristo el Señor de tu vida, el Espíritu Santo vive en ti y te da fuerza, poder y libertad.

6. "El Espíritu del Señor Jehová está sobre mí, porque me ha ungido Jehová." Isaías 61:1

Este versículo revela la confianza como el rey David se le acercaba a Dios, David le hablaba como a su mejor amigo,

hágalo usted también.

7. "¡Tú eres mi socorro, mi liberador, Señor, no tardes más! Oh Dios, ven a salvarme." Salmo 70:5

Los Pactos de los Abuelos
Una línea de maldición a la que tenemos que renunciar, es todo compromiso que nuestros abuelos, bisabuelos y tatarabuelos hicieron en tiempos antiguos. Esto significa que si un abuelo, por desconocimiento a la Palabra de Dios, fue a un brujo o invocador de espíritus y pidió algo, esa potestad, en ese momento tomó dominio de esa familia desde allí en adelante, aunque usted todavía no había nacido. Por lo tanto, tiene que renunciar en el nombre de Jesucristo a todo pacto oscuro de los antiguos.

Si sus abuelos fueron alcohólicos; tiene que renunciarlo.
Si fueron fornicarios; tiene que renunciarlo.
Si sufrieron muertes perversas; tiene que renunciarlo.
Si no tuvieron matrimonios estables, sino que

vivieron en fornicación y adulterio; tiene que renunciarlo.

Usted tiene que renunciar a todo lo que sea maldición de los antiguos. Ahora, cuando los antiguos han sido firmes adoradores a Dios, como lo fueron Abraham, Isaac y Jacob, todo cambia; por eso la bendición del pueblo judío es que en
esa tierra nació Jesucristo, y por lo tanto ellos son un pueblo escogido por Dios y bendecido para siempre. Todo eso por la adoración correcta de sus fundadores.

Todos los sacrificios y pactos de nuestros antepasados afectan nuestras vidas y las de nuestras familias. Nosotros sabemos que todo está vinculado a que nuestros antepasados hicieron compromisos espirituales sin la revelación de la

Palabra de Dios, es por eso que a usted le pueden ocurrir cosas que ni siquiera sabe por qué.

Las Maldiciones Familiares
Hay cosas que uno no quisiera realmente confrontar pero es lo mejor, para ser verdaderamente libres de las maldiciones. Por ejemplo, cuando en la familia han habido muchos divorcios, robos, muertes de cáncer y accidentes repentinos, nosotros tenemos que renunciar a esas herencias de maldición. Cuando
hemos visto la muerte repentina, la pérdida continua en lo económico, los continuos pleitos y enfermedades extrañas, es necesario renunciar a esas maldiciones.

Los 160 años de Maldición
Son 160 años de maldición antes de usted, compromisos espirituales que tenemos que examinar, y lo que no sea bueno renunciar. Algo sencillo como esto: Si no ha tenido éxito en el matrimonio o en las finanzas, en la salud y en la relación familiar, es decir, comunión con hijos e hijas, hay que examinarlo. Usted no está obligado a aceptar algo que es contrario a lo que Dios predestinó para su vida.

No podemos ser sentimentalistas con todo aquello que nos perjudica; tome autoridad espiritual y renuncie en el nombre de Jesucristo.

¿Cómo sabemos que existe algo que no es la voluntad de Dios para nuestras vidas?
Lo sabemos, porque nos roba la paz, elimina la felicidad y trae dolor y sufrimiento.

Conclusión
Hoy delante del Espíritu Santo, y por el poder de la bendita Palabra de Dios, nos acercamos con fe ante el Dios Todopoderoso para declarar nuestras acciones de fe y por nuestra total liberación, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Oración: Hoy, renunciamos a toda atadura y maldición, que vino en nuestros genes, de parte de nuestras familias y nos apegamos al poder de la sangre de Cristo, y declaramos nuestra total liberación por el poder de la Palabra y la bendita redención de mi vida por Jesucristo. Amén.

domingo, 17 de noviembre de 2019

"El poder de la honra al Padre"




"Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra”. Romanos 13.7
¿Qué es honra?
En griego, es el verbo “timao”, que significa tener una actitud de honra hacia alguien; tenerle una gran estima, considerarlo preciado, con gran valor.
La honra expresada con palabras y sin hechos, no es honra. La honra es una elección voluntaria que nace del corazón. Si es impuesta tampoco es honra (Isaías 29.13).
A través de toda la Escritura, existe mucha evidencia de que la honra no solamente es de labios, sino que debe ir acompañada de riquezas, oro, plata y bienes materiales.
En el Antiguo Testamento, Dios demanda su honra pidiendo los diezmos y las ofrendas (Malaquías 1.6). En el Nuevo Testamento, Pablo nos manda a honrar a los ministerios y a las viudas con dinero (1 Timoteo 5.3; 1 Timoteo 5.17).

¿A quiénes debemos mostrar la honra primordialmente?
1. A nuestro Padre celestial
El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre? 7En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo…”. Malaquías 1.6
Algunos principios de la honra hacia nuestro Padre celestial son:
Todo lo que Dios está buscando es un pueblo apasionado por honrarlo.
La obediencia hecha con el deseo de agradar al Padre es de mayor calidad que la hecha por necesidad o para evitar las consecuencias del castigo de Dios.
Nuestra obediencia a Dios, en medio de crisis, extiende gran honor a Dios.
El buen hijo está dispuesto a pagar un alto precio por dar honra al Padre.
La falta de interés por los asuntos del Padre es deshonra.
Luchar y pagar el precio de llevar a cabo su propósito en nuestra vida, es una forma de honrar a Dios, nuestro Padre. El honor es la garantía que mantiene encendida la llama del amor en nuestra relación con el Padre celestial.
2. A nuestro padre espiritual
Un padre espiritual es uno que invierte su vida, dones, habilidades, dinero y recursos para sacar a un hijo del abandono y conducirlo al crecimiento espiritual; además, le da identidad, lo endosa y lo lleva a encontrar su propósito en Dios.
Es la persona que Dios usa como fuente para darnos los recursos necesarios para crecer.
Es aquel que, continuamente, nos enseña los caminos de Dios; es la persona que Dios usa para alimentarnos y dar vida continua a nuestro espíritu.
En la Biblia, este último se conoce como el alfolí.
Por eso, el diezmo personal de un pastor o ministro debe ser para su padre espiritual o cobertura. El diezmo siempre debe ser dado hacia una autoridad mayor (Hebreos 7.1, 2).
El aceite (la unción) fluye siempre de arriba hacia abajo.
Si el hijo no diezma directamente a su padre espiritual o cobertura, no hace la conexión en el espíritu para recibir la unción que hay sobre su padre.
La honra al padre que se expresa a través de los bienes naturales, es uno de los factores que produce que el hijo reciba la misma bendición y unción del padre (Salmos 133.1-3).
3. Nuestro padre natural o terrenal
Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa…”. Efesios 6.2
La honra a nuestro padre natural no depende de lo bueno o malo que haya sido; es un mandamiento de Dios, el cual trae maldición cuando lo desobedecemos, y al mismo tiempo, trae bendición cuando lo obedecemos.
La honra que se expresa a través del dinero, no depende de que nuestro padre natural o espiritual tiene o no muchos recursos, pues, de todas maneras, tenemos que honrarlos de esa manera.



domingo, 20 de enero de 2019

UNA PALABRA DE DIOS ES SUFICIENTE PARA LEVANTARSE:



Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, Y él me respondió desde su monte santo. Salmos 3:3-4

Una palabra de Dios es suficiente para levantarnos.
 Su  palabra  viene  sobre  todos  pero  no  produce  el  mismo  efecto.  
 Habacuc  en su tiempo  esta pasando una situación muy desesperante y es allí donde clamamos a Dios y muchos al no recibir respuesta inmediante claudican y se van. El Profeta Habacuc , Antes  de recibir  la respuesta, la firme determinación de   su  actitud  de  era  de  no  abandonar sino  esperar  una palabra de Dios. Lo que marca la diferencia es si estamos dispuestos a seguir  en el propósito o no. La palabra de Dios te va a dar el fin que esperas. Una  palabra de Dios todo lo cambia.

1. LAZARO no te he dicho que si crees… (todo se estaba sujetando a  esa palabra),
2. LA NIÑA DE JAIRO,  se  le dijo Talita Cumi, esto es niña a ti te digo Levantate
3.  EL PARALITICO DE BETESDA, se le dijo toma tu lecho y vete a tu casa
4. EL PARALITICO CON SUS CUATRO AMIGOS. Se le dijo toma tu lecho anda
5. LUMBRERA ES A MIS PIES TU PALABRA. Salmo 119:105. Si en su Palabra yo debo caminar y andar ella me sostendrá y me levantara.
Todo se sujeta a la palabra que Dios te da, levántate es hora de seguir no de  rendirse.
RECUERDA CON DIOS ES MAS QUE SUFICIENTE


domingo, 13 de enero de 2019

“Bendecidos en Abraham, por la fe”


Introducción: Gálatas 3: 6 “Así Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia. 7 Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. 8 Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. 9 De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham. 10 Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. 11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; 12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. 13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), 14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu
Hemos comprendido que el Espíritu Santo se recibe como consecuencia de nuestra fe en Jesucristo y no por cumplir con las obras de la ley. El único requisito necesario para que el Espíritu de Dios descienda sobre una persona es que su corazón sea puro, y esto no se obtiene siendo bueno, ni bien portado; sino a través de la fe en el sacrificio de Cristo Jesús. Por la fe en Jesucristo los corazones son purificados.
Aleluya.

Y entonces el apóstol Pablo presenta al hombre en quien los judíos confiaban para hacer el pacto de la circuncisión: Abraham. Es justamente en Abraham en quien da inicio el pacto de la circuncisión, por el cual los judíos comprendían ser pueblo de Dios y herederos de las promesas que Dios había dado a Abraham.
Ese pacto es el que promovían entre los primeros cristianos gentiles, es decir de origen no judío. Les decían que debían circuncidarse y seguir la ley de Moisés si acaso querían ser bendecidos por Dios.

Es por eso que el apóstol Pablo apunta a Abraham, el inicio de todo esto. Y declara una cita del Antiguo Testamento: Génesis 15: 5 “Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar.
Y le dijo: Así será tu descendencia. 6 Y creyó a Jehová, y le fue contado
por justicia”

El Espíritu Santo, a través del apóstol Pablo, dice entonces que todos los que son de la fe, son hijos de Abraham. Dado que fue la fe de Abraham la que promovió el pacto de Dios con él, y no el pacto el que promovió la fe.
Así que por su fe Abraham recibió todas las bendiciones y promesas de parte de Dios, cuando aún no existía ninguna ley pues Moisés nacería varios cientos de años después.

DESARROLLO
1. Quien depende de las obras de la ley está en maldición.
Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.
Escuchen bien lo que dice el Espíritu de Dios. Quien depende de las obras de la ley para salvación en realidad está en maldición, porque también dice que es maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley para hacerlas. Así que como nadie ha podido cumplir cabalmente con todos los mandatos de la ley, por lo tanto quien dependa de la ley está en maldición.

Jamás debemos pensar que podemos presentarnos delante de Dios por las obras de nuestra propia justicia porque siempre nos presentaremos sucios y llenos de mal. Solo a través del sacrificio de Jesús podemos presentarnos libres y sin mancha, con un corazón purificado.
Nuestra fuerza de voluntad, nuestro deseo por ser buenos jamás podrá santificarnos; sino solamente el poder de Dios a través de la sangre de Su Hijo Jesucristo y el poder del Espíritu Santo actuando en la vida del creyente puede presentarle limpio y sin mancha delante de Dios

2. El justo por la fe vivirá
Muy por el contrario, la Palabra de Dios nos dice claramente que la vida de un justo solo se logra por la fe. “El justo por la fe vivirá”
Abraham fue contado como justo por su fe y no por el pacto de la circuncisión. Si tu quieres ser justo delante de Dios entonces no dejes de creer, aliméntate de la Palabra de Dios pues la fe crece al estar en contacto con ella.
La vida completa es transformada a través de la fe, no de intentar seguir reglas.
Es por la fe que tu forma de hablar es transformada, pues “creí por tanto hablé”. Quien creé habla lo que creé. Cada persona así lo hace, es por ello que tanta gente habla de sus calamidades y su desesperanza; pero quienes tenemos fe no hablamos quejas sino esperanza, hablamos vida, hablamos las promesas de nuestro Dios.

Cuando la fe transforma tu vida entonces pones tu mirada en lo que no se ve, en lugar de poner tu atención en lo que si se ve. Entonces te diriges hacia un destino que los demás no ven pero tu sabes que está allí.
Por la fe avanzas hacia puertas cerradas, porque sabes que serán abiertas cuando llegues a ellas; por la fe tu actitud es cambiada por una actitud de excelencia dando lo mejor de ti todos los días.
Es la fe la que hizo de Abraham un hombre extraordinario, y puede hacer de ti, de la misma forma, un hombre o una mujer extraordinarios.

3. Herederos en Abraham
La bendición de Abraham le alcanzó a Isaac y luego a Jacob, a sus hijos y a los hijos de sus hijos. La nación entera recibió la bendición a causa del pacto que Dios hizo con Abraham, el pacto de la circuncisión.
Pero mira bien lo que dice Gálatas 3: 13 “Cristo nos redimió de la
maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito:
Maldito todo el que es colgado en un madero), 14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.

La obra de Cristo es formidable: ¡El mismo se hizo maldición al llevar nuestros pecados en la cruz!, ¿cuál era el propósito?, que la bendición de Abraham nos alcanzara a nosotros, los que no somos de sangre judía, por la fe.
¿Cuál es la maldición de la ley? Que ninguno puede cumplirla, que todos han pecado contra ella y que por ella nadie puede se justificado. Así que, recibiendo el pecado de todos nosotros, Jesús fue castigado por esos pecados en sustitución nuestra. De esa forma la maldición ya fue llevada en un solo hombre, Jesucristo; de forma tal que la bendición prometida en Abraham nos alcanzara a nosotros los gentiles.

La bendición de Abraham, la bendición que puedes ver en Isaac, la bendición de Jacob, de los judíos todos, nos alcanza a nosotros que no somos descendientes de Abraham, mediante Cristo Jesús.
Todas las familias de la tierra serían benditas en él, fue la promesa, y mediante Cristo Jesús esta promesa tiene su cumplimiento.
Ahora bien, notemos esto: Los judíos, descendientes de su hijos Isaac, tienen los capitales del mundo y llevan bendición, los árabes, descendientes de su hijo Ismael,
tienen todo el petróleo pues también son hijos de Abraham, pero ¿y nosotros? Pues nada menos que el Espíritu Santo.
Si, la prueba de bendición para los judíos es los capitales que han acumulado; la prueba de bendición en los árabes es su petróleo aún viviendo en tierra árida, pero la
evidencia de que tu eres un bendito de Dios es el Espíritu Santo en ti.

Sí, la bendición de Abraham te ha alcanzado, no solo para recibir bendición sino
para ser bendición a las demás personas. Tu, en Cristo Jesús, eres beneficiario de la
bendición de Abraham; pero aún hay más.

Dice Hebreos 8: 6 “Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas

Cristo Jesús es mediador de un mejor pacto. Si, Dios hizo un gran pacto de bendición con Abraham, una bendición terrenal tal como Dios había planeado que el hombre viviera, en abundancia. Pero nosotros, no solo gozamos de esa bendición terrenal por el pacto de Dios con Abraham, sino de una bendición espiritual en un mejor pacto. Pacto mediante el cual no solo la bendición de Abraham nos ha alcanzado sin ser descendencia suya, sino que por medio de este pacto somos hijos de Dios y herederos del Reino de Dios.
Aquellos tienen el dinero, otros tienen la tierra y el petróleo, pero nosotros tenemos la bendición de Abraham: es decir el dinero, la tierra, el petróleo, el Espíritu Santo y el Reino de Dios en el Espíritu, Aleluya.

4. Las promesas apuntaban a Jesús
Gálatas 3: 15 “Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade. 16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo. 17 Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa. 18 Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la
promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa”

Y el Espíritu Santo da una revelación formidable. Las promesas hechas a Abraham cuando hizo pacto con este mediante la circuncisión, apuntaban hacia Jesús y no hacia la descendencia de Abraham. Ellos sería herederos de la promesa, pero la promesa fue hecha a Abraham y a su simiente, la cual es Jesucristo.
De forma tal que aquellas impresionantes promesas fueron hechas para Jesús:
Escucha:

Génesis 22: 13 “Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto.
15 Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, 16 y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; 17 de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. 18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra,por cuanto obedeciste a mi voz

Abraham había demostrado su temor a Dios al obedecerle por encima de todos sus intereses personales. Dio a su propio hijo en sacrificio para Dios, pero fue detenido cuando estaba a punto de culminarlo. Así que Dios le dijo:
a) Multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo
b) Tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos
c) En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra
Si estas promesas eran hechas para Jesús, la simiente de Abraham, entonces quiero que veas que le ha sido dada una descendencia inmensa, como las estrellas del cielo que ahora somos hijos de Dios; esa descendencia tiene el poder para poseer las puertas de Sus enemigos, nos ha sido dado un poder de conquista, de tomar para Jesús los territorios que estaban en poder del adversario; y además que en Jesús todas las naciones de la tierra recibirían bendición.
Es tuya toda la bendición del cielo y la tierra, la bendición de Abraham también es tuya, recibe por la fe toda la bendición que Jesús ganó para ti.


domingo, 30 de diciembre de 2018

"Aprendiendo y caminando hacia 2019”



Deuteronomio 8:1; 9:5; Filipenses3
Introducción:  * EL tiempo pasa y a veces no nos enteramos de nada de lo que pasa a nuestro alrededor. Pasa un año y viene otro y así sucesivamente.
* Aprendamos de todo lo sucedido y caminemos hacia delante sin dar lugar al enemigo, pues para los que aman a Dios todas las cosas les ayudan para bien y nuestro Dios tiene muchas bendiciones para todos nosotros, en el tiempo que se acerca.
I. Te acordarás de todo el camino. (Dt 8 :2)
A. Para hacerte saber. (Dt 8: 2,3)
1. Lo que había en tu corazón: todas las cosas que Dios permite antes de que alcancemos sus promesas, suceden para que sepamos lo que hay en nuestro corazón. El desierto les sirvió para aprender y madurar para más tarde alcanzar la promesa (Dt 8:1). En ocasiones no estamos preparados para entrar a poseer la promesa, pero durante el trato de Dios somos preparados.
2. La palabra que sale de la boca de Dios: Acordándose de cómo Dios les había provisto durante todo el camino, ellos pudieron aprender que es más importante una palabra de Dios que las cosas materiales, pues por esta palabra ellos comieron, no se hincharon sus pies, vistieron....
B. Para reconocer en tu corazón. (dt 8: 5).
1. Reconocer que lo que pasó fue una disciplina de Dios. Un trato para madurar y aprender a valorar y no entrar de cualquier forma a poseer todo lo que Dios me da.
(a).En mi corazón: Reconocer las cosas en el corazón significa, sinceramente, honestamente, de verdad y no en apariencia o para no sentirnos avergonzados.
(b).Dios al que ama castiga o disciplina (Heb 12: 5, 11), no nos gusta en la carne pero debemos sentirnos amados por Dios cuando El se cruzó en nuestro camino para que nos diésemos cuenta de que hacíamos mal.
C. Para oir hacia donde vas. (Dt 9: 1)
1. Si no sabemos si no entendemos y reconocemos que fue Dios en nuestras vidas no oiremos lo que El tiene para nosotros en este nuevo año, estaremos desorientados, no entendiendo nada ni por que estamos donde estamos. Pasaremos etapas, situaciones, dificultades, conquistaremos, alcanzaremos, todo lo que Dios nos hable.
2. No por nuestra justicia, sino por la impiedad de otros... no porque nos lo merezcamos, sino por Gracia y por que otros no andan conforme a lo que Dios quiere. Por eso nosotros entraremos a poseer todo lo que Dios quiera.
II. Mirando el camino. (Filp 3: 1, 21.)
A. Guardándome. (Filp 3: 2)
1. Jesús nos enseñó que El es el Camino (Jn14: 6) y todo lo que es contrario a las enseñanzas de Jesús, nos desvía del Camino, por eso el Apóstol Pablo nos advierte (Filp 3:2 y 18, 19) para que nos guardemos de toda influencia que nos pueda perjudicar en nuestro caminar cristiano. Hoy en día nuestros enemigos son espirituales y estos vienen para que no podamos alcanzar las promesas que Dios tiene para nosotros y para que no entremos a la conquista de todo el territorio que El nos quiere dar.
B. Extendiéndome hacia lo que está delante. (Filp 3: 13)
1. Olvidando lo que queda atrás (Lc 9: 62). Aprendiendo de lo que ha pasado en el tiempo transcurrido, tomando nota y no volviendo a tropezar en las mismas cosas, pero no quedándonos frustrados, quedándonos anclados en el pasado.
(a). No idealizando. En ocasiones podemos idealizar nuestra vida y si las cosas no ocurren como nosotros esperábamos nos quedamos frenados en un punto de nuestra vida y no conseguimos avanzar.
(b). No creyendo haberlo alcanzado ya todo (Filp 3: 12, 13), ni por exceso ni por defecto. Algunos dejamos de luchar y avanzar porque creemos que ya lo tenemos todo en el Señor o teniendo más alto concepto de nosotros mismos (Rm12: 3). Otros por límites que pusimos en nuestras mentes... No puedo, soy muy mayor, soy muy joven, etc., creemos que no podemos alcanzar más y que ya llegamos al tope. Es un Error. Prosigamos hacia delante...
C. Esperando su venida. (fip 3: 20.)
1. ¡¡Nunca como una escapada!!, sino como motivación para que el Reino de los cielos sea extendido.
(a).La parábola de las diez vírgenes (Mt 25: 1, 13) nos enseña que Jesús puede venir en cualquier momento y que debemos estar preparados. Nuestros ojos deben estar puestos en Jesús (Heb 12: 2) y no tanto en lo que nos rodea y así no dejarnos envolver por el espíritu que se mueve en nuestra sociedad. ¡Cristo viene Pronto!
(b) La palabra de Dios nos muestra que nadie sabe cuando vendrá Jesús, ni los ángeles, solamente el Padre lo sabe (Mt 24: 36) y también dice que vendrá cuando no lo pensemos (Mt 24: 44). Vivamos con intensidad, trabajemos con dedicación, sirviendo a un solo Dios, porque el tiempo pasa rápido y Cristo viene...
Conclusión:
* Muchas veces usamos la expresión... Bueno, ¡Dios sabe! Y es cierto Dios lo sabe, pero lo interesante es que lo sepamos nosotros. En este tiempo es necesario hacer balance...
* Si aprendemos lo que el Señor nos ha querido enseñar, a través de todo lo que ha sucedido en este año, podremos sin duda escuchar su voz con más claridad y mirar hacia delante con fe y fuerza, sabiendo que igual que El estuvo con nosotros en el tiempo pasado, igual estará ahora en el nuevo tiempo que viene.
* Caminemos hacia delante, velando y trabajando para el Reino de Dios, esperando la venida de Cristo.

“Aprende y camina hacia adelante” ”

domingo, 25 de marzo de 2018

IDENTIFICANDO AL ESPIRITU DE ABSALON



Uno de los ataques más insidiosos contra el cuerpo de Cristo proviene de los descontentos. Con esto nos referimos a aquellos que sienten que no son apreciados o reconocidos en su llamado, o que sencillamente muestran una actitud de rebeldía contra los líderes, pastores y ancianos.
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Esta actitud viene acosando al cuerpo de Cristo desde sus comienzos; estuvo presente aún en los tiempos del Antiguo Testamento, más precisamente en uno de los hijos del rey David. De ahí el término “espíritu de Absalón”. Miremos brevemente el relato bíblico, pues resalta algunos interesantes principios.
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Absalón era el tercer hijo de David. En la Biblia podemos ver cómo su hermano Amnón violó a Tamar, hermana de ambos (2 Samuel 13:8-14). Enterado del asunto, Absalón no dijo más que: “Pues calla ahora, hermana mía… no se angustie tu corazón por esto.” (
2 Samuel 13:20).
Tal era el corazón de Absalón. Era extremadamente insensible y obraba injustamente. A su hermano Amnon no habló ni malo ni bueno (
2 Samuel 13:22). La consecuencia del incesto fue insensatez y odio en Amnón (versículos 13-15), y esto derivó en enojo y odio dentro de la familia (versículos 21- 22).
Esta mezcla de encono, culpa y enojo hizo que Absalón planeara la muerte de su hermano, después de lo cual huyó y se ocultó durante tres años (capítulo 13). Al final, cuando regresaba a Jerusalén, se le prohibió acercarse a su padre David (
2 Samuel 14:24).
Cuando, en otro acto de traición, Absalón logra volver a ver a su padre (14:28-33), de inmediato empieza a atraer la atención hacia sí mismo, proveyéndose de carros y cincuenta hombres para que fueran delante de él (15:1).
En el desarrollo de esta mentalidad, Absalón logra no sólo atraer la atención para sí, sino también atraer a las personas hacia sí mismo (15:2-6). Por supuesto, en esto consiste el patrón de conducta básico del espíritu de Absalón.
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Todo esto cuenta con un plan determinado. Esta es la secuencia de cómo se desarrolla:
1. Absalón decide levantarse temprano (
2 Samuel 15:2)
2. Deliberadamente se pone junto a la puerta de la ciudad, por donde pasaba mucho tránsito.
3. Se enfoca en los problemas de la gente (literalmente en hebreo, controversias)
4. Aparenta estar de acuerdo con su descontento (15:3), y con astucia se alinea con sus
preocupaciones, y viceversa.
5. Siembra semillas de descontento, declarando que sólo él tiene la capacidad de tomar
decisiones sabias (15:4).
6. Como resultado, la gente es engañada y le rinde tributo, cuando en realidad debería acudir al líder designado por Dios, en este caso el rey David (15:5-6).
7. Absalón utiliza luego un ardid religioso como preparación del próximo paso del engaño
(15:7-8).
8. Como resultado, se produce una rebelión contra el legítimo líder designado por Dios
(15:10) atrayendo a otros a su red para que obren por medio de engaños (los espías del
versículo 10a).
9. El resultado final es el establecimiento de una competencia de poderes (15:10b).
Como podemos observar, la traición proviene de quien está muy cerca de los líderes. Por desgracia, este patrón todavía sigue vigente, y existen iglesias y congregaciones a las cuales este mismo espíritu socava.
Sobre la base de este relato bíblico, ¿cuáles son algunos de los aspectos a los que debemos estar atentos?
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LOS DE ESPÍRITU INDEPENDIENTE
Lógicamente debemos buscar a quienes muestren una actitud que manifieste un espíritu
independiente. Este tipo de persona ya no desea servir al Cuerpo, pero sí procura reconocimiento y reputación para sí mismo. Bien puede ser alguien que al principio haya servido a otros, pero esto suele ser algo efímero.
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LOS QUE UTILIZAN LA SUTILEZA PARA OBTENER AUTOPROMOCION
El paso siguiente consiste en que tal persona comienza a maniobrar para lograr el elogio de los demás. Ya vimos en 2 Samuel 15 cómo Absalón se paraba junto a la puerta de la ciudad y robaba el corazón de la gente.
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LA SOBERBIA ESPIRITUAL VA EN ASCENSO
Suele ocurrir que son aquellos que carecen de discernimiento quienes elogian y encomian a los Absalones que están entre ellos. A medida que esto se arraiga en el corazón del responsable, comienza a creer que es más espiritual que otros, y por cierto más sabio que los líderes actuales. Se resiste a ser enseñado.
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EL ESPIRITU OFENDIDO QUE SALTA A LA PALESTRA
La soberbia espiritual arraigada en el corazón de los Absalones se transforma en ofensa. Cualquier cosa lo ofende porque no valoran su entendimiento en el plano espiritual. En todo momento se esfuerza porque sus ideas, doctrinas y planes tengan aceptación. Cuando queda claro que no se han aceptado sus sugerencias, se ofende en gran medida y procura que otros lo respalden y hace que éstos estén de acuerdo con él acerca de semejante ofensa. Con facilidad los descontentos logran hallar otros del mismo espíritu, que a su vez se vuelcan hacia ellos.
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EL ESPÍRITU DE CRÍTICA COMIENZA A OBRAR A LA VISTA DE TODOS
Una vez que este comportamiento ha llegado tan lejos, no tardará mucho en manifestarse una actitud crítica hacia los líderes. Esto derivará pronto en que los descontentos cuestionarán cualquier decisión, sea grande o pequeña.
Al mismo tiempo que esta actitud se manifiesta, el típico Absalón siente que ya no puede recibir ningún aporte o guía espiritual de parte de los líderes. Empieza a distanciarse de ellos y se queja de que son ellos los culpables de todo. Se convence de que sólo él tiene la sabiduría de llevar al grupo a un mayor nivel espiritual. Como su manera de pensar no es equilibrada, sólo escucha las voces de aquellos de quienes recibe aprobación, e incluso logra hallar textos bíblicos que respalden esto. A esta altura, ha pisado terreno altamente peligroso.
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EL ESPIRITU DE COMPETENCIA INGRESA EN LA REFRIEGA
Lo que surge ahora es una confrontación directa, que en última instancia llevará a aún más confusión. Los Absalones competirán con los líderes sembrando deliberadamente indirectas y dudas, aún en conversaciones informales con los descontentos. Como ellos también sienten falta de amor, prestamente le darán su conformidad. Al mismo tiempo, su consciencia trata de advertirles que algo no es realmente cierto; no obstante ignoran este alerta y permanecen alineados con quienes son de su mismo espíritu.
Más tarde, Absalón comenzará a distorsionar algunas de las enseñanzas de los líderes y a tergiversar algunos hechos y decisiones que los líderes toman. De esta manera se pasa de una sensación de injuria emocional y falta de aprecio a desafiar la doctrina. A este punto ha ocurrido una importante crisis en el patrón.
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SE GENERAN MÁS CONFLICTOS DE MANERA DELIBERADA
Absalón empieza ahora a llevar el conflicto a un plano mayor; a menudo se pondrá en contacto con otras personas en la iglesia para diseminar el descontento, por supuesto asegurándose siempre de que quien lo escucha comprenda que esto no es chisme, ¡sino que es para que la verdad salga a la luz!
Una cosa es que se trate de algo que sucede en un encuentro casual con otro descontento; otra cosa distinta es que sea algo organizado. Mediante llamados telefónicos, invitaciones a tomar una taza de café o a comer, e incluso en reuniones clandestinas como por ejemplo reuniones hogareñas de miembros de iglesia, el conflicto se expande cual cáncer. Aparentemente, Absalón busca promover a Dios y las enseñanzas bíblicas para convalidar las razones para murmurar en contra de los líderes.
Se extienden invitaciones (un café, una comida, una reunión) a los elegidos, a aquellos que Absalón sabe aceptarán gustosamente. Desde el principio de estas reuniones, Absalón se asegura de que la atención no está dirigida hacia él, sino que, como anuncia de inmediato, Dios es nuestro centro. No obstante, esto cambia pronto y poco a poco la reunión se convierte en una junta de almas heridas que expresan su dolor.
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ABUNDAN LAS ACUSACIONES
La acusación más grande que cualquier creyente enfrentará es: “¡No me amas lo suficiente!”. Todos sabemos perfectamente que fallamos en este punto, y que la venenosa flecha de las acusaciones nos puede herir profundamente. Es en este aspecto donde más arrecian las críticas, sobre todo hacia los líderes. El problema aquí no es el amor bíblico, sino el amor emocional.
Mientras los descontentos hacen saber que se sienten lastimados, Absalón aguarda (a veces algo impaciente) la ocasión de desviar todo hacia una dirección determinada. No le interesan las quejas, sino que desea dar a conocer sus propios sentimientos.
Con frecuencia se suele recurrir a un texto bíblico, como para convalidar los chismes. En poco tiempo, Absalón habla de manera directa sobre defectos hallados en los líderes. Al tope de la lista está la falta de amor y la acusación de que los líderes actuales están contristando al Espíritu Santo.
A continuación de las acusaciones aparecerá con frecuencia un consolador. En la Biblia, Absalón deseaba demostrar lealtad tanto a Dios como a David (
2 Samuel 15:7-9). No obstante, sus obras demostraban lo contrario. Este uso de citas o principios bíblicos—sobre todo que debemos aún amar a los líderes que abandonamos—lleva un cierto alivio a los descontentos, pues sienten que, después de todo, no están atacando a los líderes de Dios; ¡al menos ellos aún los aman! Así es como piensan.
Los ataques suelen estar relacionados con los requisitos espirituales para el liderazgo, tal como se expresan en la Biblia, y con que los líderes actuales no están a la altura de las circunstancias. Incluso fallas menores en este sentido se magnificarán para hacerlas ver como grandes defectos.
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LA DIVISIÓN COMO CONSECUENCIA DE LA DESLEALTAD AL DESCUBIERTO
Llegado cierto punto, la división propiamente dicha no tarda en surgir. Absalón no precisa de un grupo grande para implementar su próximo paso; una banda de pocos seguidores bastará. Sabe que los tiene a su favor, que ha robado su corazón (
2 Samuel 15:6), y que, sin quererlo, se han rendido a él. Están bajo esclavitud (véase 2 Pedro 2:19).
Muy pronto, la deslealtad se evidencia por medio de algún tipo de declaración (
2 Samuel 15:10), en público o en privado. Es digno de observar cuán frecuente es ver que aquellos que buscan separarse declaran su intención por cualquier medio… ¡excepto con un encuentro cara a cara! Una llamada telefónica a las apuradas o una breve carta anuncian su decisión; son bruscos, van al grano y no hay posibilidad de un diálogo posterior. Como despedida, otro dardo final se apunta a los líderes: “Otros se sienten igual que yo” (véase 2 Samuel 15:10-13). Por supuesto, esto hace que el líder se
desanime y quizás sienta culpa.
Suele ocurrir que recién ahí los líderes se dan cuenta de la división. ¡Cuánta falta hace que los líderes atiendan las advertencias de Dios por medio de profecías y sueños!
La espantosa verdad ha salido a la luz; la gente debe elegir entre sus líderes actuales y Absalón, que los ha engañado por medio de traiciones. Por lo general la mayoría no es arrastrada por los Absalones; sin embargo, la división es tan profunda que fomenta dudas en el resto de la congregación, y cunde el malestar.
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UNA CONGREGACIÓN DIVIDIDA
Entre los que Absalón engatusó están los ingenuos (
2 Samuel 15:11). Son los que “sólo deseaban lo mejor para la vida de la iglesia, lo que querían algo más grande, los que realmente deseaban las cosas profundas” y “los que deseaban la libertad en el Espíritu”. Por desgracia, no ven la realidad hasta mucho después, y se confunden y, eventualmente, algunos terminan abandonando la comunión.
Hay ahora nerviosismo entre las partes para restablecer y establecer sus respectivos grupos. A esta altura es posible que los líderes deseen alentar al remanente de muchas maneras en un intento por estabilizarlos. Pero por desgracia la reacción puede ser negativa y las personas sienten que los líderes se esfuerzan demasiado para retenerlos. Y esto puede causar un malestar mayor.
No obstante, Absalón se regodeará y se asegurará en todo momento de que no se note. Pero las señales estarán ahí, y tarde o temprano sus palabras y acciones manifestarán lo que hay en su corazón.
Una cosa que los Absalones no dejan de hacer es hablar en contra de lo que quedó. Se pondrán a buscar enseñanzas que, en apariencia, respalden sus actos.
Los que se alinean con Absalón hallarán algo de consuelo en estas enseñanzas pues aparentemente convalidan su elección. Pero la instrucción que él les brindará no será equilibrada, y a menudo proviene de otros Absalones. Se constituye en alguien con sabiduría, y con sutileza hace que su grupo vea que él los puede llevar a algo más espiritual, a diferencia de los líderes anteriores.
Cuando Absalón ve que algo anda mal en la iglesia, se apresura a decir que el juicio de Dios ha caído sobre los líderes. Por desgracia, aún los sucesos más insignificantes se consideran señales de que Dios aprueba la división. Es imposible que el discernimiento espiritual funcione correctamente en el grupo que se ha separado debido a la soberbia y la amargura que se adueñó de ellos.
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¿QUÉ JUICIO SOBREVENDRÁ CON SEGURIDAD?
Un principio bíblico afirma que si la raíz es mala, el fruto también lo será. Esto simplemente significa que un grupo surgido de las tretas de un Absalón sufrirá la misma suerte a su debido tiempo. Deslealtad, chismes y finalmente rebelión sobrevendrán de la misma manera que la noche viene después del día.
Es digno de observar que en las Escrituras Absalón murió de la manera más reveladora: su cabeza se atascó en los árboles y quedó pendiendo hasta que lo ejecutaron. ¡Con la cabeza atrapada! En la tipología bíblica, la cabeza significa autoridad y liderazgo.
Absalón se constituyó en cabeza ¡y fue juzgado por su cabeza! (
2 Samuel 18:9-18).
Que el Señor y las enseñanzas de su Espíritu los guíe a TODOS en sus maravillosos caminos y nos libre del espíritu de Absalón. Que la MADUREZ sea el distintivo de la iglesia de hoy.
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